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12 de agosto de 2016
ESCACENA DEL CAMPO
FERIA DE LA VIRGEN DE LUNA
CORRIDA DE REJONES 5 TOROS de
SAN PELAYO
Joao Moura
ANDRÉS ROMERO
Alejandro Rodríguez
 
AQUEL NIÑO YA ES HOMBRE Y SE HIZO TORERO

Hace ya diez años que comenzó la historia. Puede que como un juego para todos, pero muy de verdad para él. Era una aventura y todos lo sabían. Puede, incluso, que también él lo temiera así, pero, ¿qué es la vida si no un cúmulo de aventuras que, al hacerse realidad, van dando forma a la propia obra de nuestras vidas? Era su aventura, la propia, la personal, y a por ella se puso hace ya diez años sin dejar de andar un sólo minuto de todo este tiempo. Como nada es gratuito en la vida, ésta, más tarde o más temprano, te va devolviendo aquello que has pagado tú en forma de coste personal a cambio de lo que buscas, de tus aventuras. Por eso, diez años después de aquella primera vez, Andrés Romero se ha vuelto a presentar ante su gente, en su tierra, frente a los suyos, para constatar que el camino sigue. Ya no es niño, sino hombre. Se ha hecho hombre construyendo su aventura: la aventura de ser torero.

 

No era casual, pues, que a sólo un día para que se cumplieran diez años de aquella primera vez, Romero hiciera parada en su pueblo, en Escacena del Campo, para, toreando, dar las gracias a todos por todo. Porque eso fue la actuación del onubense en su tierra, ante los hombres y mujeres que le han visto hacerse hombre y torero y que, viéndole, presumían de él, de su niño que ya ha crecido, de su torero. Le vieron ante dos toros de San Pelayo de buena condición, aunque mansito el primero y con sus matices el segundo. Pero también eso se debe notar en lo que uno ha crecido: en su capacidad para pulir virtudes y para paliar defectos.

 

La faena más rotunda la firmó Andrés al anochecer, casi en penumbra, como en intimidad, ya que la tarde caía a pasos agigantados sosteniendo apenas las luces justas para que el rejoneador rejoneara. Salió con brío el toro de San Pelayo, hierro de la familia Capea, al que paró Romero sobre la grupa con Carbón y doblándose antes de dejar un solo rejón. Abrió con Kabul el tercio de banderillas y demostró Kabul toda la clase que atesora y que le rebosa. Tiene torería este caballo. Empaque, personalidad y naturalidad. Lo dicho, tiene clase. Le dio verdaderos muletazos toreando con todo el cuerpo del caballo, abarcando y haciendo suya toda la embestida del toro, una y otra vez, y revistiendo cada lance de una elegancia iluminadora. De las dos banderillas que ejecutó, sin duda, tuvo categoría grande la segunda, con Andrés Romero y Kabul avanzando al paso, muy despacio, para llegar y dejarse llegar al toro y clavar al cuarteo. Sencillamente cumbre fue el primer rehilete que dejó el onubense con Guajiro, con el que quebró muy en la cara del toro, casi éste parado y todo la cabalgadura haciendo la suerte toda en un minúsculo palmo de terreno. Tuvo emotividad el lance, por eso el tendido lo acogió puesto en pie. El segundo palo lo puso Andrés Romero a caballo y toro parado, citando muy en corto al ejemplar de San Pelayo. Dejó un rejón casi entero y su pueblo, su gente, le concedió los máximos trofeos.

 

Dos orejas coró antes en el primero de su lote, que fue bueno por noble, pronto y fijo, también por el ritmo constante y pausado en su embestida, aunque rajadito y con tendencia a irse siempre buscando el abrigo de las tablas. Ello obligó al torero de Escacena a construir una labor, sobre todo, lidiadora. tratando de sostener al toro en esos terrenos donde no quería estar. Lo recibió con Bavieca e hizo el tercio de banderillas a lomos de Cheke y de Flamenco, a los que hizo llegar Andrés muy cerca del astado una y otra vez para tirar de él y abrirlo a terrenos más de afuera que adonde le llevaba su querencia. Puso cortas con Bambú y mató con Chamán tras rejón casi entero.

 

Una estampa final fue a la par curioso que significativa. Dado que la anochecida se había apoderado ya de las luces que cerraban el festejo, el público de Escacena del Campo optó por pedir los trofeos para Romero con la luz de las linternas de sus teléfonos móviles. Eran como estrellas de verano que hubiesen bajado para seguir realzando y abriendo el camino a aquel niño que ya es hombre y que se hizo torero. Aquella historia tan preñada de aventura que comenzó hace ya diez años...

Ficha del Festejo
Plaza de Toros de ESCACENA DEL CAMPO. Media entrada. Se lidian cuatro toros y un novillo de SAN PELAYO.
 
Joao Moura: dos orejas y dos orejas y rabo
ANDRÉS ROMERO: dos orejas y dos orejas y rabo
Alejandro Rodríguez: dos orejas y rabo
 
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